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Las entrañas de los Museos Vaticanos llegan a Bogotá

Miércoles 01 de Abril - 12:04 pm

Si hay alguien que ha conseguido dominar el manejo de la perspectiva y de la fotografía arquitectónica de interiores es Massimo Listri, nacido en la ciudad italiana de Florencia. Y cómo no lograrlo sí, como él dice, creció paseando por lugares emblemáticos como el Battistero, la Basílica de Santa María del Santo Espirito o la iglesia de Santa María Novella, en Italia, edificaciones que le permitieron entrenar su ojo para captar en detalle la magnificencia de estos espacios.

Así lo ha hecho por más de 40 años, retratando emblemáticos castillos como el de Sammezzano (Italia), bibliotecas como el Archivo Dos Migrantes en Buenos Aires o la Biblioteca de Weimar en Alemania, y lugares en países como Varsovia, Francia, Brasil y México, entre otros.

Y tal fue el caso de los 19 Museos Vaticanos en Roma, que expone desde el miércoles en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, en una muestra que está actualmente en el Kunst Historiches Museum de Viena, en Austria.En esta, su segunda exhibición en Colombia –la primera fue Fotografías de interiores (2012), también en el MamBo –Listri muestra un aspecto de su trabajo que no suele presentar: la fisonomía del ser humano. No en vano críticos de arte como Vittorio Sgarbi han considerado su trabajo como “teoremas de la ausencia humana”.

Ese es el caso de las fotografías del Museo Chiaramonti –que nació con los pontificados de Clemente XIV (de 1769 a 1774) y luego de Pío VI (desde 1775 hasta 1799– y que concentra alrededor de mil esculturas romanas, la mayoría recuperadas en Francia luego de que fueron confiscadas por Napoleón, y que se convierten en esa ‘presencia’ humana que meticulosamente capta. Dice Listri que el Vaticano –que recibe alrededor de 4 millones de visitantes anualmente– tiene una faceta “pública y otra privada. He tratado de captar la segunda, la dimensión de la soledad”. Por eso se centró en capturar estas piezas sin dejar a un lado su estilo: encontrar el punto de fuga y el encuadre perfecto, para armonizar la imponencia de las estructuras o las cúpulas con la estatuaria helenística que para él “cobra sentido en el vacío,los mármoles, los mosaicos, todo en el Vaticano se despierta en el momento en que el ruido se aleja y vuelve el silencio”.

Para hacerlo, se vale de la noción de punto de fuga o recuerda el legado del arquitecto y escultor Filippo Brunelleschi, exponente del renacentismo italiano y, por supuesto, no descuida la luz: “La iluminación y el enfoque, la selección del objeto por fotografiar y el interés en él son importantes, en cada acercamiento y actividad imaginativa hay algo amoroso”, le dijo a EL TIEMPO.

Amante del arte, de la historia y de los libros, que tal vez lo llevan a retratar con ahínco estos espacios, cada vez que va a usar su cámara se toma el tiempo de pensar la foto ya que, para él, lo que hace que una imagen sea buena, se trate de un retrato o de un lugar “es un encuadre meditado, el saber del ojo que decía Poussin (el pintor francés que se destacó por el orden en sus cuadros)”.

Museos Vaticanos permite observar con detalle la historia de esos lugares, vista desde su arquitectura, sus colores y las 4.416 piezas de mármol y bronce que están en estos y, por supuesto, del ojo de quien tomó las más de 40 fotos que componen la muestra. Una obra que para Rosanna Di Pinto, jefa del Departamento de Imágenes y Derechos de Autor de los Museos Vaticanos permite que el espectador “tenga la sensación de estar frente a la presencia de un alma, de una existencia humana”, como dice en The Vatican Museums, The Classical Marble Sculpture.

Alguna vez Listri soñó que ya no había cosas por fotografiar: “Luego desperté y las cosas seguían allí, ante mis ojos, como en el cuento de Monterroso”, concluye el artista, quien estará junto con el curador Giorgio Antei este viernes, a las 3 p. m., para ofrecer una visita guiada en el MamBo.

‘En busca del templo perdido’

El jueves se podrá ver otra exposición de Listri: ‘En busca del templo perdido’, proyecto cuyo nombre alude a la obra maestra de Marcel Proust y que consiste en una serie de fotos de iglesias abandonadas en la ciudad de Nápoles.

Se presentará en la iglesia San Ignacio, que aunque no está abandonada sí se encuentra en proceso de restauración. Cuenta Listri que la idea fue del escritor y curador Giorgio Antei y que le pareció interesante porque “es una especie de diálogo polifónico: fotografía, arquitectura, pintura, religión, historia, música… bajo la tutela del propio san Ignacio”, concluye el fotógrafo.

Disponible en: El Tiempo.com (en línea), Consultado: 1 de Abril del 2015,  http://www.eltiempo.com/entretenimiento/arte-y-teatro/exposicion-de-foto...