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El mundo que pinta Aníbal Gil

Jueves 19 de Marzo - 3:03 pm

El maestro Aníbal Gil se va para la calle, a los parques, al mercado, y observa. Luego se va a sus obras. Algunas cosas las deja como las vio, otras las va cambiando, evolucionando, convirtiéndolas en su lenguaje, en sus expresiones, en sus ideas.Mirando interiormente tiene 71 cuadros que están colgados desde este martes —los colgaron el maestro y Aníbal Vallejo, el curador— en las paredes blancas —blanquísimas— del Museo El Castillo. Es la obra que ha hecho en los últimos tres años, aunque unas cuantas son más viejas. No obstante, no es todo el trabajo que ha pintado el maestro. “No todo está exhibido”. La muestra no es restrospectiva. Sus temas son los mismos —la figura de la paloma, el homenaje a la mujer, la constante presencia intimista, señala el curador—, expresados al temple y en dibujos en los que utiliza la cera de abeja sobre papel. Mirando interiormente es mirar a Aníbal Gil, que no para, que pinta todos los días, con la emoción de siempre. Se ve en las pequeñas líneas —pequeñísimas— de ese hombre dibujado, tirado en el suelo que está en el cuadro.

¿En esta exposición se mira interiormente?

“Yo considero que el artista cuando trabaja necesariamente tiene que mirar hacia adentro porque es ahí donde está la expresión, el motor, los sentimientos y ese es el que hacer artístico. Es coger esos elementos personales, darles una forma, volverlos un lenguaje para que sea legible a los demás”.

En estas obras no les da importancia a los ojos...

“Quisiera que el espectador no se distraiga con una mirada, sino que mire la totalidad del cuadro, la actitud, los elementos que están tratados. Los colores, los volúmenes, ciertos elementos que están en la naturaleza, pero que al mismo tiempo se vuelven muy simples, muy abstractos. Que la persona más que ver lo accidental, pueda llegar al fondo de lo que yo quiero expresar”.

Vuelve al temple, esa técnica que parece olvidada...

“En el arte las cosas se van y vuelven. El arte es como un océano con olas. Sube, baja, sube, baja. Es un caminar en el tiempo. Las técnicas antiguas se dejan generalmente por cansancio o porque aparecen unas nuevas, pero eso tiene un valor permanente. Estas técnicas puede que se modifiquen y cambien con el tiempo, pero vienen nuevos seres que quieren experimentar con esas técnicas del pasado. Yo quise expresar mi mundo con el temple. Particularmente dentro de mi trabajo me ha gustado siempre trabajar con distintas técnicas. Trabajo con el temple, con el óleo, con el mosaico, la misma escultura, la acuarela, el vitral, con barro, con hierro fundido. Todas las técnicas las he trabajado porque me encanta experimentar con ellas y ver qué relación tienen con mi mundo”.

Los temas siguen siendo los mismos...

“El tema es recurrente siempre. Yo trabajo la figura humana femenina y la asocio con la paloma, con las flores, con el sueño”.

¿Por qué la paloma?

“La paloma está desde que empecé. Empecé a dibujar palomas en las plazas y fue un animalito que se fue quedando. Yo nunca me pregunto en el fondo qué significa, no. Dejo que el espectador le busque el significado, pero me siento cómodo con ella. Es un elemento muy acorde con mi manera de ser. Yo por ejemplo no puedo entender una figura mía que tenga en la mano un perrito. No. No me va”.

POR: MÓNICA QUINTERO RESTREPO, (Consulta: 19 de Marzo), Disponible en: http://www.elcolombiano.com/el-mundo-que-pinta-anibal-gil-BM1529993